La retirada de última hora de la moción sobre el control de vestimenta en edificios públicos supone un ejercicio de ridículo institucional y una muestra de la torpeza política que define al pacto de Gobierno de PP y VOX en Molina de Segura.
El Grupo Municipal Socialista ha logrado forzar este paso atrás tras denunciar que la iniciativa era una "chapuza jurídica" que vulneraba frontalmente la Constitución y la jurisprudencia del Tribunal Supremo. Sin embargo, este movimiento ha venido acompañado de una grave falta de lealtad por parte del Alcalde, José Ángel Alfonso, quien en un gesto de cobardía política ha preferido informar de la retirada a los medios de comunicación antes que, a la propia líder de la oposición y portavoz socialista, Isabel Gadea, rompiendo con ello cualquier protocolo y respeto institucional básico.
Este episodio confirma la absoluta falta de credibilidad de un Alcalde que, siendo abogado de profesión, ha aceptado tramitar una moción de su propio Gobierno sabiendo que carecía de base legal, solo para rectificar cuando la presión del PSOE ha puesto en evidencia la ilegalidad de la propuesta. Es la prueba de que el PP se ha vendido por completo al extremismo de VOX, permitiendo que sus socios utilicen el Ayuntamiento como un laboratorio ideológico para implantar un modelo basado en el acoso y el señalamiento.
"Mientras el municipio se asoma a una deuda de 40 millones de euros y los barrios sufren un abandono histórico, el Gobierno se dedica a inventar problemas de convivencia para ocultar que son incapaces de gestionar los servicios mínimos de la ciudad", denuncia Isabel Gadea.
La parálisis de gestión es especialmente sangrante si se analiza el trabajo del promotor de la medida y primer teniente de alcalde, Antonio Martínez, quien ha faltado al 50% de las Juntas de Gobierno celebradas hasta la fecha. Es inaudito que mientras el portavoz de VOX desatiende sus obligaciones de despacho y se encuentra bajo investigación judicial por presuntos delitos de odio, el Alcalde le permita marcar la agenda política con cortinas de humo racistas.
El PSOE denuncia que este Gobierno no pisa la calle y solo busca dividir; Molina no necesita "policías de vestidor" ni regidores desleales, sino un equipo serio que trabaje con rigor y deje de usar el Ayuntamiento como su patio de recreo ideológico.